Erase una vez un hombre bello, blanco, buen porte, amigable, que siempre estaba triste porque no tenía dinero. Era muy pobre tanto así que no tenía nada, ni para comprarse una ropita. Su desnudez le apenaba muchísimo, intentaba buscar soluciones pero se le hacía muy difícil.

Este hombre de perfecta belleza un día se puso muy triste, y se preguntaba así mismo: ¿De dónde puedo obtener una ropita?, ¿Qué puedo hacer para trabajar? Pero al ver que no podía contestar sus preguntas, se ponía más triste.

A los pocos días vino una gran lluvia acompañada por truenos y relámpagos, y este pobre hombre a pesar de su desnudez, considero en Pedirle ayuda ¿Quizás él pueda ayudarme?, o ¿Quizás podamos encontrar una solución?

Entonces emprendido su viaje a la nueva aventura, con lo poco que llevaba consigo, fueron días y días de viaje, Hasta que por fin se encontró con el Relámpago, y le planteó su situación, dándole a conocer por todo lo que sufría al ser pobre, y las medidas que lo llevaron a visitarle.

El relámpago lo vio fijamente a los ojos y, se sintió muy triste porque él tampoco podría ayudarle como quisiera, pues no podía obsequiarle una ropita buena, bonita y decente. Entonces mientras que el pobre hombre le contaba su historia, él lo iba analizando, hasta que por fin tuvo una idea de ayudarlo, y exclamó ¡Grande es mi poder pero no tan grande, como para darte ropa, aunque sin embargo me he sentido muy identificado y por ello quiero ayudarte!

Voy a obsequiarte un regalo, voy a darte 7 bellos y hermosos colores “tales como Rojo, Naranja, Amarillo, Verde, Azul Cielo, Morado y Azul Oscuro” con ellos puedes pintarte el cuerpo, y así siempre podrás tener algo que vestir.

Y mi buen amigo además podrás salir ante la gente después de las lluvias sean suaves o fuertes, y podrás así, exhibir tu hermosa belleza, no obstante me acompañaras y así ninguno de los 2 nos volveremos a sentir solos. Con tu presencia anunciarás la llegada del sol, de la tranquilidad. Al verte la gente te querrá y te observará con asombro.

Entonces el hombre volvió a su hogar y al pasar de los días vio una fuerte lluvia, y éste se sintió tan feliz. Al terminar la lluvia, salió y todo fue como su amigo Relámpago le había dicho, todas las personas de la ciudad salieron a verlo, y a admirar sus bellos colores. Y ese hermoso hombre dejo de estar triste, y es el que hoy conocemos como Arco Iris.