Los loros que se disfrazaron

Los loros que se disfrazaron

Cuenta la leyenda que hace algún tiempo hubo un diluvio que inundo las tierras de ecuador. Según cuentan en el valle vivan dos hermanos, un chico y una chica que al ver que la corriente les alcanzaba corrieron a subir encima de la montaña.

Una vez en la montaña encontraron una cueva que tomaron como refugio, una vez dentro ya se acomodaron para darse calor. Al ver que no dejaba de llover y que de los ríos aparecían serpientes trepando hacia la cumbre sintieron que el pánico se apoderaba de ellos pero había una cosa que ellos no veían. ¡La montaña era mágica!

Cuando el agua llego hasta la cueva la montaña se elevó hasta el cielo evitando todos los peligros. Después tuvieron que enfrentar otro peligro, pues tenían hambre pero se encontraban en las alturas con todo a su alrededor cubierto de agua.

Cuando estuvieron a punto de caer por el hambre, dejo de llover:

-¡mira hermanita dejo de llover! Parece que la tormenta ha cesado pero todo sigue inundado pronto podremos comer.
-Pero mientras tanto ¿qué comeremos?ç

La noche la pasaron arrimados uno al lado del otro, al amanecer la hermana se despertó primero y grito
-¡Hermano mira esto!
-¡Pellízcame si estoy soñando!

Algún desconocido entro en la cueva mientras dormían por lo que al despertar había plantas con mucha comía a su alrededor sobre un mantel de hojas. Carne, mazorcas, maíz, frutos secos, ¡jamás pensaron en comer ese festín en una situación parecida!

Al terminar de comer esperaron de forma impaciente a que terminara el día y que saliera en la noche la luna llena apareciera. Allí, detrás de una roca, esperaron a aquella persona que los había ayudado.

Desde las sombras salieron 5 guacamayos disfrazados de humanos, esto fue impactante para ellos, quienes habían dejado la comida eran en realidad loros disfrazados de personas. Al salir para darle las gracias, no pudieron contener la risa, por el aspecto que los guacamayos tenían.

Al escuchar las burlas los guacamayos salieron disparados de la cueva, los chicos salieron corriendo y gritando perdón, que estaban arrepentidos pero agradecidos porque ellos les salvaron la vida. Al sentirse valorizados, los guacamayos perdonaron y acudieron a la cueva siempre llevando comida para sus dos habitantes.

El tiempo fue pasando y a medida que pasaba los días el agua fue descendiendo y el sol fue cada vez más intenso lo que ayudo a secar a la tierra. Por fin un día los chicos descubrieron que los ríos habían vuelto a su normalidad y la tierra quedo como antes.

Los muchachos entonces anunciaron a los guacamayos que ya se retiraban y no iban a recibir más visitas:
-Es hora que regresemos a casa y reanudemos nuestra vida. Los vamos a echar de menos.
-Ojala pudieran venir a nuestra casa, ¡sin nosotros no pudiéramos vivir!

Según cuenta esta leyenda, estos loros eran en realidad dioses de la selva y hartos de disfrazarse de humanos, tomaron en realidad forma de estos y así vivir una vida común como cualquier mortal.

Los ocho soles

Los ocho soles

Hace millones de años, el planeta no estaba cuidado solo por un solo sol, eran en cambio ocho los soles que se encargaba de darle calor a la gente. El calor y la luz eran increíblemente intensos, era casi imposible mantener la vida en la tierra.

Los cultivos, los mares, los ríos, las plantas, todo se había quemado o evaporado gracias a estos ocho cuerpos celestes y los animales no tenían donde esconderse ni pasto para comer. Un día en algún lugar de Asia un grupo de hombres hablaron un tiempo muy largo para ponerle fin a esa situación que estaba matando poco a poco la tierra.

La mejor forma de arreglar todo era quedarse solo con un solo sol y asustar a los otro siete para que se marcharan. ¿Cómo hacer semejante hazaña?

En eso se les ocurre buscar al arquero más fuerte que disparara una flecha hacia los soles y estos correrían a esconderse, sin perder el tiempo, fueron a ello.

El arquero orgulloso de ser el elegido para salvar al planeta se puso en la tarea. Escogió las siete flechas más afiladas y subió a la montaña más alta, tenso el arco y disparo hacia el primer sol. La brillante esfera al recibir el impacto se acobardo y no volvió a salir nunca, así fue pasando con el segundo, tercero, cuarto, quinto, sexto, hasta llegar al séptimo.

El octavo sol, al ver lo que ocurrió con sus hermanos, decidió desaparecer completamente del cielo antes que alguna flecha lo golpeara. La luz y el calor desaparecieron de la tierra y un frio inmenso se expandió por todos los continentes en un abrir y cerrar de ojos.

Los hombres del pueblo, se pusieron a llorar al ver toda la penumbra que había en el cielo, entonces se juntaron de nuevo para decidir que iba a pasar de ahora en adelante y que iban a hacer para recuperar al sol. Un muchacho habló y dijo que tal vez el sol al escuchar la llamada de los animales vendría.

Corrieron buscando animales de un sitio a otro y los animales colaboraron para tratar de hablar con el sol. Todos pusieron de sus fuerzas pero no se consiguió nada, el sol se negaba a regresar.

Lo peor era que un manto de hielo empezaba a cubrir los valles y ríos que quedaban, entonces un gallo decidió llegar a la cima de la montaña estirando allí el cuello para cantar.

El Kikiriki llego al espacio y el sol lo escucho. La gran estrella sintió mucha ternura y decidió regresar a la tierra. La luz se extendió y la tierra volvió a tener una vida plena en primavera, desde entonces el gallo tiene el honor de despertar al sol en cada amanecer.

El Sol y la Luna, Leyenda mexicana para niños

El Sol y la Luna, Leyenda mexicana para niños

El Sol y la Luna, es una leyenda de origen mexicano, con una historia muy antigua sobre cómo pudieron crearse los dos astros más influyentes en el cielo, para que pudiera haber luz en la tierra.

La historia relata, como los seres más poderosos que hacían vida en el cielo, trataban de cambiar la oscuridad absoluta que había, por lo que, siempre era de noche. Entonces, se propusieron crear al Sol, la cita se llevó a cabo en la ciudad de Teotihuacán.

La creación empezó en el El Sol y la Luna

En esa ciudad celeste de Teotihuacán, procedieron a encender una hoguera de enormes magnitudes, y propusieron a todos los que les pudiera interesar, que aquel poderoso que quisiera convertirse en el Sol, debía saltar en la hoguera para resurgir como el Sol.

Esta acotación causo mucha impresión entre los curiosos, y solo se presentaron dos aspirantes para ser el Sol, el primero de ellos era grande fuerte y hermoso, rico y con vestimenta de lujo, por otro lado, el segundo era pequeño, con llagas en la piel y vestido con ropa de trabajo.

Hoguera

Luego, llego la hora de saltar a la enorme hoguera, el grande y rico no se pudo atrever, tuvo miedo y huyo corriendo, sin embargo, el segundo, que presentaba mucha valentía, pudo dar un salto hacia la hoguera y salió convertido en el Sol.

Al ver este suceso, el primer aspirante, siente mucha ira, entonces toma la decisión de saltar también hacia la hoguera, y en el cielo aparece un segundo Sol. Los poderosos del cielo, estuvieron de acuerdo que no podían existir dos soles, así que decidieron apagar el segundo.

Para dejar solamente un Sol en el firmamento, decidieron tomar un conejo por las patas y con mucha fuerza lo lanzaron contra el segundo sol, el brillo de este disminuyo rápidamente y tras poco, se convierte en la Luna.

Con estos sucesos, se dio paso a los dos principales astros, y si se fijan bien durante la luna llena, se puede ver la figura de un conejo, el cual es el que acabo con el segundo sol, dando vida a la luna.

La dama de la noche, la llorona

La dama de la noche, la llorona

Una de las leyendas más conocidas a nivel mundial y sobre todo en Latinoamérica es la de la llorona, su origen se remonta a los primeros momentos en que se establece la ciudad de México muy cerca de la llegada de los españoles.

Esta leyenda cuenta la historia de una princesa indígena que se enamoró perdidamente de un noble caballero español, fruto de este amor nacieron tres niños que se convirtieron en la adoración de esta hermosa mujer.

La leyenda de la Llorona – Del amor al odio

Para la sociedad de aquellos días esa relación no estaba bien vista, así que los amantes entre sobras y mentiras se escondían para poder disfrutar de su amor, pero más pronto que tarde la mujer se cansa y exige que la relación se haga pública.

El noble español trata en toda ocasión de evitar el tema y no formalizar la relación pues el qué dirán pesaba más que aquel amor y aquella familia, pues siendo el un miembro de sociedad debía cuidarse de habladurías y rumores.

Esto se prolongó por bastante tiempo hasta que llego a un punto insostenible entre intensidad y negación, aquel caballero dejo a la indígena y se casó con una mujer de la alta sociedad española.

Llorona

Cuando la mujer indígena se entera de este acontecimiento llena de rabia y decepción toma a sus tres hijos y los lleva con ella hasta la orilla del rio del pueblo, los abrazo con amor por última vez y allí los ahogó y acabo con su propia vida también.

Desde aquella trágica historia se escucha un lamento de mujer, lleno de dolor muy cerca del río donde todo esto ocurrió, hay quienes dicen que la han visto vagando en busca de sus hijos sin recordar que ella misma los mato.

Quienes la han visto, dicen que la llorona es una mujer vestida completamente de blanco, que camina por las calles llamando a sus hijos, que aparece con la noche y desaparece con el alba.